La Reforma protestante, en gran medida impulsada por Lutero, celebra ya más de 500 años. Este monje agustiniano enarboló las conocidas “cinco solas”, y entre ellas se encuentra la “Sola Escritura”, la cual consiste en situar a la Biblia como único fundamento para el quehacer teológico. Sin embargo, su aplicación coherente ha sido un desafío que no se ha llevado a la práctica con la debida plenitud. Por eso, este artículo fija su foco en los distintos periodos históricos de la iglesia cristiana; desde la iglesia apostólica hasta Lutero y los “Adventistas del Séptimo Día”, se explora la aplicación del importante principio de “Sola Escritura” en la trayectoria cristiana.