El Salmo 109:21-31 es imprecatorio y establece que el sufrimiento es parte de la vida y que todos pasamos por ella. Así como David pasó por una aflicción terrible con todas las características que presentó en el salmo los cristianos hoy no estamos exceptos a ello. Establece que Dios es fiel con sus promesas de no desampararnos en momentos de aflicción y que al final se pondrá a la diestra de los justos para librarlos del mal de sus enemigos. Finalmente, el cristiano en momentos de aflicción debe elevar un cántico a Dios como señal de su confianza y convicción en la fidelidad de Dios.