De las cuatro profecías daniélicas, la última (Dn 10-12) resulta ser menos familiar que sus antecesoras (Dn 2, 7, 8). Más aún, de forma específica, el capítulo 10, cuyo contenido calza como perfecta introducción a Daniel 11, llega a ser menos popular todavía, ya sea entre la variedad de estudios académicos como en la amplia gama de sermones eclesiásticos. El objetivo del presente artículo es considerar cuáles han sido, y son, los factores de su poca popularidad.