Este artículo expone la estrecha relación entre el sábado y la santificación como signos de la obra transformadora de Dios. El sábado conmemora la creación y la redención, evidenciando que es Dios quien santifica a su pueblo. La santificación, como proceso continuo, depende de la gracia divina y no de méritos humanos. Esta vocación a la santidad, abierta a toda la humanidad en el marco del Nuevo Pacto, expresa la participación del creyente en la obra restauradora de Dios.