El número 2017-2 aborda un análisis sobre temas de interpretación moderna y contemporánea, las cuales han cuestionado el entendimiento clásico de las Escrituras. Además, dos estudios adventistas, uno de orden bíblica y el otro de orden histórico, completan los requerimientos de este número.
Existen limitaciones en la interpretación adventista respecto a Jer 4:27-31, a nivel doctrinal encontramos que el texto muestra estar relacionado con la escena del milenio y la restauración de la tierra nueva. Lo que propone este estudio es ampliar la interpretación del texto presentado. Se puede argumentar que la escena de la segunda venida de Cristo está presente, además el tema del pacto está implícito y es crucial para la unión entre Dios y su pueblo. También se argumenta que, en una interpretación macro hermenéutica, las presuposiciones del texto muestran la manera en que Dios se relaciona con su creación y con sus criaturas, es decir, un Dios temporal, que interviene y participa en la historia.
En el campo de la erudición teológica, la identificación del Dani’el de Ez 14:14, 20 está lejos de ser unánime. Mayoritariamente los teólogos concuerdan que aquí el profeta se refiere a un rey cananita del siglo XIV a. C. cuyo nombre ugarítico puede ser vocalizado como Dan’il. No obstante, algunos opinan que Ezequiel no pudo haber estado refiriéndose al Dan’il de los textos ugaríticos de Ras Shamra, sino a Daniel, el profeta mesiánico. En el presente artículo, el autor intenta demostrar, a través de un estudio exegético, que los presupuestos para la primera posición son insuficientes como para descartar arbitraria y desconsideradamente al profeta Daniel de la descripción ezequiélica.
Actualmente existen tres posturas para describir el hablar en lenguas de los discípulos durante el Pentecostés: la glosolalia, la xenoglosia y la akolalia. Aunque las tres han sido propuestas como explicaciones plausibles del fenómeno descrito en Hch 2, solo una puede ser la respuesta correcta. Utilizando la intertextualidad como una herramienta exegética para interpretar la Biblia, el presente artículo abordará el tema en cuestión y propondrá una solución para el debate actual.
Los resultados de la investigación demuestran que la revelación de encuentro en el pensamiento de Karl Barth es ajena a lo racional. La naturaleza del encuentro se sustenta en sus presuposiciones, donde Dios es “totalmente otro”, cuya naturaleza es atemporal, y donde la Biblia es un testimonio de la revelación, que no refleja con autenticidad la revelación de Dios ya que la Biblia es temporal y Dios es atemporal, de forma que el hombre puede encontrarse con Él en su subjetividad. Este encuentro es propiciado en el contexto atemporal de la cosmología dualista que propone Immanuel Kant, llamado el mundo nouménico.
James fue la persona que estuvo “detrás del desarrollo y forma final del modelo de organización adventista del séptimo día”. Su aporte consistió en lo siguiente: (1) Acabar con los prejuicios en contra de la organización previo a 1860, (2) ser el primero en proponer la organización de la Iglesia, (3) convocar la sesión administrativa de 1860, (4) insistir por la legalidad de la Casa Publicadora e instituciones, (5) recomendar la elección de un nombre adecuado que refleje las características distintivas, (6) establecer la 1ra conferencia y (7) adelantar el congreso de 1863 e insistir en el establecimiento de la Asociación General.