Esta investigación analiza el conflicto entre el creacionismo bíblico y el evolucionismo teísta, destacando que no es solo una disputa científica, sino una incompatibilidad hermenéutica profunda. Mientras el creacionismo adventista defiende que Génesis 1-11 es histórico y que la Biblia debe ser la autoridad suprema, el evolucionismo teísta reinterpreta estos relatos como mitos o alegorías para adaptarlos al consenso científico naturalista. Esta reinterpretación genera consecuencias doctrinales significativas en áreas como la antropología, soteriología y escatología. El texto argumenta que estas posturas son irreconciliables porque implican epistemologías opuestas (revelación divina vs. naturalismo metodológico) y urge a las instituciones educativas cristianas a mantener una hermenéutica fiel a la Biblia para preservar la coherencia teológica y la identidad adventista frente a presiones culturales.