Debido a la gran necesidad emergente del cumplimiento de la misión y a la gran masificación urbana, se siente el compromiso ferviente por lograr alcan- zar a otros con efectividad. Dios ha dejado recursos disponibles esenciales y la iglesia tiene la responsabilidad de usarlos, para lograr impartir el mensaje de salvación al mundo. Pero cada día el desafío es mayor, pues los paradigmas cambian, los presupuestos deben incrementarse y el enemigo de Dios ataca con mayor intensidad. El mundo, debido a sus necesidades, espera por una iglesia activa y consecuente con su mensaje, pero tristemente la iglesia se encuentra en un letargo o en peores casos a perdido de vista su misión. Este artículo expone los problemas más recurrentes, las necesidades elementales de la iglesia y las estrategias para romper con la apatía y el desanimo, con lo que se espera ayudar al liderazgo de la iglesia a cumplir con los planes de movilización.