Entre los adventistas del séptimo día, Ellen G. White es considerada como poseedora del don de la profecía y sus escritos han servido tanto en la organización como en el desarrollo de la Iglesia. Este artículo es una pesquisa sobre el concepto de ordenación presentado en sus escritos. Las siguientes cinco preguntas guían la investigación: (1) ¿Qué es la ordenación? (2) ¿Por qué esta es necesaria? (3) ¿Cómo esta se realiza? (4) ¿Cuándo es apropiado ordenar a una persona? y (5) ¿Quién debería ser ordenado? Un entendimiento profundo de sus escritos en el tema de la ordenación permitirá que la iglesia evite enfocarse en asuntos menores y poner la atención necesaria en su misión.
El estudio de la historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y el desarrollo de su expansión evangelística ha puesto poco énfasis en el aporte femenino al liderazgo eclesiástico y al trabajo misionero. Más específicamente, la participación de mujeres en la presidencia de Asociaciones no ha sido abordada, excluyendo la breve mención del tema por Kitt Watts. El objetivo de este artículo es llenar este vacío en el estudio de la historia misiológica adventista. Con este fin, se describe la vida y obra de Flora Plummer, Petra Tunheim, Hanna John Lutz, Emma Rodriguez, Marie Joswig Fanselau y Phyllis Mosley Ware; seis mujeres que se desempeñaron como presidentes interinas de Asociaciones adventistas.
Cuando el evangelio y la cultura se encuentran, ¿es el mensaje bíblicamente fiel y culturalmente apropiado? Una teología que parte de la cultura y donde la cultura es el factor determinante, terminará indudablemente en sincretismo. La teología adventista no parte del contexto cultural sino del texto bíblico. Una aproximación válida para la contextualización demanda un compromiso con la autoridad bíblica. El mensaje de la Biblia no debe ser comprometido. Al examinar el tema de la contextualización, este artículo revisa primero el concepto de cultura, una definición de contextualización y el asunto del sincretismo. Entonces, se considera diferentes aproximaciones para el balance entre la Escritura y el contexto cultural, seguido por un foco sobre asuntos importantes de la contextualización y la cultura, y la contextualización y las doctrinas. En las dos secciones finales, el artículo trata sobre las implicancias para la misión, el evangelismo y el ministerio pastoral considerando un acercamiento fiel para la contextualización.
El objetivo de este artículo es explicar la manera como habla el Espíritu Santo. Se ha escogido Hechos 13:1-4 como referente porque en este pasaje se encuentra una sucesión de frases. En una de ellas habla el Espíritu Santo, pero en las otras, la intervención humana parece ‘ser’ la que habla o decide. De esta manera, se muestra bíblicamente que el Espíritu Santo puede hablar de varias formas. Él habla mediante las Escrituras, los profetas, la iglesia y los fenómenos naturales. Aunque podrían existir otras maneras, las formas mencionadas son evidentes en el texto sagrado. Por lo tanto, en el contexto del gran conflicto, mientras un grupo presume escuchar la voz del Espíritu Santo y prescinde de elementos fundamentales, podría, en realidad, estar escuchando, la voz de otro espíritu: he aquí el motivo de por qué estudiar e identificar la manera como habla el Pneuma.
La triste realidad de la caída y la puesta en marcha del plan de salvación alcanzan a todos los seres humanos. Como parte de su propósito de salvación a la humanidad, Dios estableció un pueblo con una misión de alcance universal. El propósito central de Dios al elegir al pueblo de Israel como su pueblo, era que ejemplificasen la realidad de la salvación a todas las naciones, por tanto, la misión en el Antiguo Testamento es tan abarcante como la del Nuevo Testamento e incluye la idea de ser un pueblo con un mensaje que debía ejemplificarse en la vida práctica y compartirse con otros pueblos y naciones.