Las buenas obras y los actos de bondad son extremadamente importantes, pero su valor es diferente de cómo se los considera normalmente. De hecho, la Biblia enseña claramente que somos salvos por la gracia divina mediante la fe en Jesucristo (Juan 5: 24; Rom. 3: 22-26; Efe. 2: 4-9) muy aparte de nuestras obras (Rom. 3: 21, 28; 4: 6; Gál. 2: 16). Sin embargo, si nos ubicamos en el contexto del juicio divino (Mat. 16: 27; 2 Cor. 5: 10; Heb. 9: 27), valdría la pena preguntarnos: ¿cuál es el papel de nuestras buenas obras y obediencia? Muchos cristianos socavan el valor de las buenas acciones debido al malentendido de su papel respecto al caminar cristiano con Dios.