Desde hace más de setenta años el adventismo ha sufrido un proceso de protestantización que a su vez ha suscitado cambios en la obra evangélica y la adoración. La visión hermenéutica original persiste, aunque debilitada, hay otra visión hermenéutica en competencia que gana terreno y afecta la misión de la iglesia y es la principal causa del estancamiento en el crecimiento. Aunque la organización ha percibido el problema, no se avizoran todavía soluciones claras. Se torna imprescindible un regreso a las raíces hermenéuticas del adventismo que reconfigure el enfoque evangelizador.