La triste realidad de la caída y la puesta en marcha del plan de salvación alcanzan a todos los seres humanos. Como parte de su propósito de salvación a la humanidad, Dios estableció un pueblo con una misión de alcance universal. El propósito central de Dios al elegir al pueblo de Israel como su pueblo, era que ejemplificasen la realidad de la salvación a todas las naciones, por tanto, la misión en el Antiguo Testamento es tan abarcante como la del Nuevo Testamento e incluye la idea de ser un pueblo con un mensaje que debía ejemplificarse en la vida práctica y compartirse con otros pueblos y naciones.